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Con la electricidad en casa, nada de chapuzas: cómo prevenir y actuar en el hogar.

Vivimos en hogares totalmente dependientes de la electricidad, y cuando falla tendemos a subestimar la avería. Se dan unos 8.000 accidentes eléctricos al año y pueden ser mortales. Cuanto más antigua es la instalación eléctrica, más peligroso es manipularla.

Tendemos a subestimar la avería y cuando ocurre un contratiempo eléctrico nos ponemos a manipular el enchufe o la caja de fusibles. Pero con la electricidad no se juega; los accidentes están ahí, y pueden ser graves. Del Informe DADO del Instituto Nacional de Consumo se puede deducir que cada año se producen en nuestro país 8.000 percances domésticos relacionados con la electricidad, el 0,5% de los accidentes domésticos. Las casas con mayor riesgo de sufrir accidentes eléctricos son las construidas antes de 1973, porque aún no se había redactado la norma que regula la seguridad de las instalaciones eléctricas. Se estima que seis de cada diez viviendas españolas, unos 15 millones de hogares, mantienen instalaciones eléctricas realizadas antes de ese año de referencia. Antigüedad que se convierte en mayor riesgo: el 86% de estas viviendas anteriores a 1973 registran deficiencias de seguridad inherentes al propio paso del tiempo y deficiencias estructurales que las sitúan a años luz de las exigencias legales de seguridad y consumo fijadas en el vigente Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión. Pero no todo termina ahí, las casas construidas entre 1973 y 1985 tampoco están exentas de peligro: no cuentan con interruptor diferencial, elemento clave que protege a las personas ante posibles fallos de la instalación eléctrica. Desde 1985 es obligatorio instalar el interruptor diferencial, que –para evitar accidentes– corta el suministro cuando se detectan fugas a tierra. Hay unos 16 millones de viviendas que tienen contratada una potencia insuficiente.Por eso, y mejor pronto que tarde, conviene que estas viviendas construidas antes de 1985 cambien su instalación eléctrica e incorporen un cuadro de mando y una protección equiparable a las de las casas edificadas a partir de ese año. No se trata de un arreglo menor ni de una empresa que pueda acometer un manitas, ni siquiera un aficionado a la electricidad. Para que una instalación eléctrica cumpla con las garantías de seguridad, quien haga este trabajo debe ser un instalador autorizado. También una instalación eléctrica moderna puede ser foco de problemas. Sobrecalentamientos, descargas, cortocircuitos e, incluso, incendios pueden originarse si la potencia contratada no se ajusta al consumo real de electricidad en un momento concreto del día. Se calcula que hay unos 16 millones de viviendas que tienen contratada una potencia insuficiente. El problema se agrava cuando esta situación se da en una vivienda de las de instalación eléctrica antigua, ya que la sucesiva conexión de aparatos modernos, algunos de los cuales precisan de una gran carga de corriente para funcionar, se ha realizado sin adaptar la instalación a la demanda de potencia actual. Si contratamos menos potencia de la necesaria, el interruptor de control de potencia (ICP) saltará siempre que se pongan en marcha a la vez demasiados aparatos lo que acaba causando problemas a la larga. Calculemos, sin apurar demasiado, cuántos aparatos podemos -como máximo y sin excedernos-, encender a la vez.

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