Los costes de las tecnologías limpias son ya, en muchos casos, más competitivos que los de los combustibles fósiles.
Las cosas están cambiando muy rápidamente en el mundo de las energías renovables. La sabiduría tradicional ha repetido machaconamente que las energías renovables son caras, que dependen de los subsidios, que resultan demasiado costosas para integrarlas en la red. Pero esta visión hoy en día se ha quedado anacrónica, aunque algunos no se hayan enterado o prefieran mantenerse en una supuesta ignorancia por no se sabe qué oscuros intereses.
La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), publicó recientemente su informe “Costos de Generación de las Energías Renovables en 2014″. Un informe muy enjundioso y con información muy actual. Pero para entender bien lo que transmiten los gráficos que se recogen en el informe, es necesario comprender muy bien qué es el coste normalizado de la energía (LCOE por sus siglas en inglés). El LCOE se utiliza como una medida de la competitividad global de una determinada tecnología o planta de energía. Incluye los costos de capital y de combustible, costos de operación y mantenimiento y los costes de financiación, así como la supuesta tasa de utilización. No incluye los costes externalizados, ya sean positivos (subsidios) o negativos (impacto en la salud y en el medio ambiente). Son, como quien dice, los costes en estado puro, sin ninguna otra consideración.
IRENA mantiene una base de datos completa de los LCOE para proyectos de energía en todo el mundo y los utiliza en sus informes como elemento base de comparación. En el primer gráfico, que El Periodico de la Energía ya publicó el día en que se hizo público el informe, se recogen los LCOE de las distintas tecnologías renovables en comparación con las de los combustibles fósiles.
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